martes, 19 de noviembre de 2013

19 de noviembre: Día Mundial para la Prevención del abuso sexual contra los/as niños/as y adolescentes




Ayer fue el Día Mundial de la Prevención contra el Abuso Sexual Infantil y en ese marco el organismo internacional, Ecpat, (sigla que traducida significa terminar con la prostitución infantil, el tráfico y el turismo sexual en Asia), hará público un informe de esta cruda realidad a nivel mundial, apoyado por la Cumbre Mundial de la Mujer y el Fondo para la Dignidad de los Niños.
Este es el Año Interamericano del Niño, en el que se pone énfasis en activar estrategias para terminar con la impunidad del abuso sexual, como una de las formas de maltrato de los niños que ha estado por más tiempo relegado y escondido y no suele convocar la atención en las agendas sociales y políticas de los países.
Gabriela Fulco, integrante de la organización Casa de los Niños, que tiene por objetivo la rehabilitación de niños que han sido víctimas de estas aberrantes prácticas y que incluso fueron forzados a ejercer la prostitución, explicó que se está desarrollando una campaña que reconoce dos grandes categorías de abuso.
Uno de los aspectos en que se analiza el problema es el abuso comercial, que contempla actividades como prostitución infantil, la pornografía y la venta y tráfico de niños con fines de lucro.
El otro problema refiere al abuso sexual no comercial, categoría que comprende diversas formas de violencia intrafamiliar y del entorno del niño.
De acuerdo a lo informado por la especialista a LA REPUBLICA, estas dos grandes categorías de abuso registraron un notable incremento en los últimos cinco años a nivel mundial.
Con respecto a la situación de Uruguay, es preocupante el número de casos registrados a nivel intrafamiliar, que son los que suelen conocerse.
Además, existe la presunción de la existencia de la prostitución infantil en nuestro país, aunque no existen investigaciones para determinar la magnitud de este fenómeno.
Evitar revictimación
Fulco desarrolla un minucioso trabajo de detección del abuso sexual infantil en el Centro de Asistencia a las Víctimas de Violencia Familiar, dependiente del Ministerio del Interior y el tratamiento, en Casa de los Niños.
La organización se inauguró este año, como respuesta a la necesidad de progresar más allá del asistencialismo estatal que procura interrumpir el fenómeno pero no las causas, que pueden originarse en el alcoholismo, la drogadicción, las conductas suicidas, las delincuencias y el trastorno psicopatológico.

Fulco dijo que un tema acuciante es la estadística de abuso sexual infrafamiliar provocada por padres, padrastros, tíos y abuelos. La organización detecta promedialmente tres casos semanales y el ciclo escolar es considerado un foco privilegiado para la captación de estos hechos. Gabriela Fusco enfatizó en la necesidad de cambiar el sistema judicial, como “amigos de los niños” y evitar la revictimización en la etapa judicial y propuso impulsar un programa específico para los abusadores, teniendo en cuenta la reincidencia segura de estos delitos.



1) DE MENOR A MAYOR

ONG reactivará en el Parlamento proyectos de ley sobre abuso sexual discutidos en 2008, y cuestiona a Orrico por su oposición.
La organización Infancia y Adolescencia Ciudadana (Iaci) impulsará nuevamente varios proyectos de ley que buscan regular judicialmente los casos de abuso sexual.
El más controvertido fue el de modificación del Código de la Niñez y la Adolescencia que se aprobó por unanimidad en Senadores en 2008 pero naufragó en Diputados.
La abogada de Iaci, Diana González, acusa al actual presidente de la cámara baja, Jorge Orrico (Asamblea Uruguay, Frente Amplio) de haber sido el principal opositor a la iniciativa desde su banca, y lo vinculó con la defensa de un hombre denunciado por abuso.
El legislador negó haber oficiado como abogado en ese expediente y aseguró que se enteró del caso ante un planteo que recibió en el Parlamento.
El caso de abuso sexual a dos niñas de la localidad de Ecilda Paullier (ver http://ladiaria.com.uy/articulo/2012/4/infierno-grande/), en el departamento de San José, dejó al descubierto los problemas que como sociedad tenemos para enfrentar este tipo de casos.

Dificultades tanto en el procedimiento judicial y policial en la denuncia del caso, como en la forma en que la comunidad y los gobernantes locales afrontaron el tema. Por ejemplo, de acuerdo a lo que informó al programa radial No toquen nada el secretario de la Junta Local de Ecilda Paullier, Carlos Castro, era más importante hablar del queso más grande del mundo -récord que le pertenece a la localidad- que del caso de abuso a dos niñas (ver recuadro).
Además, en el ámbito judicial el caso también presentó algunos inconvenientes que fueron denunciados por Iaci, como la realización de preguntas inadecuadas a las niñas por parte de la jueza, y otros que tuvieron que ver con la forma en que se planteó el procedimiento, como el enfrentamiento entre las niñas y el abusador en salas de espera del juzgado, y las dificultades para cumplir con las medidas cautelares.

El caso
La situación que se vivió en Ecilda Paullier continúa su trámite en el ámbito judicial. Según explicó González, el juez del caso dispuso un embargo de los bienes del hogar en beneficio de las niñas y se inició una demanda para la retribución económica por los daños generados.
Según la abogada, en muy pocos casos de abuso se llega hasta esta instancia y esperan que tenga una resolución favorable a las niñas. Además, comentó que a partir de que el caso tuvo visibilidad pública, mejoró el tratamiento hacia las niñas, por lo que se mostró satisfecha.
Por su parte, el edil frenteamplista Efraín Soto dijo a la diaria que la bancada ingresará el tema a la Junta Departamental de San José a partir de los dichos del secretario de la Junta Local de Ecilda Paullier.
La diputada socialista Daisy Tourné adelantó a la diaria que buscará impulsar varios proyectos de ley que reglamenten más específicamente cómo se actúa ante casos de abuso sexual, y algunos más concretamente dirigidos hacia niños y adolescentes.
De acuerdo a lo que comentó la abogada de Iaci, Diana González, es necesario regular específicamente el procedimiento para evitar vulneraciones adicionales de derechos de niños, niñas y adolescentes que hayan sufrido abusos también en ámbitos judiciales.

La ex legisladora del Frente Amplio Margarita Percovich -impulsora de varias iniciativas que no llegaron a aprobarse-, indicó que se intenta regular el abuso sexual a menores de edad desde hace mucho tiempo, pero siempre se encuentran obstáculos en el Parlamento. Tanto González como Percovich recordaron una discusión que dieron los legisladores en 2008 para generar una modificación del Código de la Niñez y la Adolescencia que introducía varios cambios en el proceso de una denuncia de abuso sexual, que fue aprobada por unanimidad en el Senado pero se trancó en Diputados, en medio de acusaciones entre “machistas” y “feministas”, por el conflicto de intereses de algunos legisladores, y hasta se cuestionó duramente el asesoramiento académico recibido en aquel momento.

¿Derecho de quién?
Según González, el proyecto de ley que se debatió en 2008 -sobre el que puede reeditarse su discusión ahora- únicamente aclaraba algunas etapas del procedimiento judicial y policial en busca de garantizar derechos de los denunciantes, “no porque la legislación actual no lo habilite”, sino porque es un aspecto que queda a discreción de los jueces y policías que intervienen en cada caso.
La abogada de Iaci recordó que uno de los aspectos que molestaban a quienes se opusieron al proyecto fue que se cuestionaba el derecho a la vivienda de los padres del niño, debido a que entre las medidas cautelares ante una denuncia, buscaba establecer que fuera el mayor de edad el que debiera alejarse de la casa y no el niño o adolescente. “En los casos en que se separa al niño generalmente se lo interna, lo que supone una vulneración adicional de sus derechos”, añadió.
Además, entendió que lo que está en cuestionamiento en estos casos es el sentido de la patria potestad, porque no se consideran de la misma forma los casos en que el denunciado no tiene dicha responsabilidad sobre la eventual víctima. González añadió que algunos la consideran una potestad, pero en realidad debe ser tenida en cuenta como una “prerrogativa de cuidados”.
En diálogo con la diaria, el doctor de la cátedra de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República Hugo Rodríguez -quien en 2008 asesoró a la comisión de Constitución, Códigos, Legislación General y Administración de la Cámara de Representantes- comentó que debe tenerse en cuenta que “los niños abusados no son los niños que un adulto dice que son abusados, sino los que realmente sufren abuso”.

Además entendió que muchos casos permanecen sin diagnóstico porque varios profesionales tienen la falsa creencia de que los principales indicios se manifiestan en los genitales, “cuando la mayoría de los niños abusados no tienen ni un solo signo en sus genitales”.
Rodríguez explicó que el maltrato infantil se da en forma física, emocional, sexual y también en la modalidad de “explotación manipuladora”, por ejemplo cuando una pareja se pelea y una de las partes denuncia que el otro abusó de un niño o adolescente. “Eso no es un niño abusado sino un niño que es manipulado y de esa forma pasa a ser abusado”, añadió.
Consultado acerca del sistema actual que rige este tipo de casos, indicó que como los signos de abuso deben ser buscados en trastornos de conducta y de desarrollo, “es muy importante el rol de los profesionales y depende del técnico que actúa lo bien que funcione el sistema”.
Además entendió que “hay técnicos bien entrenados y otros que no”, y que es malo cuando los casos son juzgados por los medios de comunicación antes que por los jueces, y recordó casos de personas linchadas por una noticia que se emitió en un informativo, basada en la opinión de un técnico de un centro de salud que estimó que un padre había abusado de su hijo cuando no era así.
El debido cuidado
Por su parte, Matilde Di Lorenzo, integrante de la cátedra de Psiquiatría Infantil, entendió que las denuncias por abuso sexual deben ser “adecuadamente evaluadas” antes de tomar medidas que puedan ser traumáticas para los niños.
Sobre este punto consideró que “tan dañino es mantener al niño con un adulto que abusa de él como acusar a un adulto que es referente del niño de algo que no sucedió”, porque de esa forma se da “un quiebre en la estructura familiar”.
Consultada acerca de las medidas de separación del niño y el denunciado, consideró que depende de cada caso, y que también hay que ver la forma en que se da esa separación, y remarcó la idea de que la evaluación que se realiza sobre cada caso debe ser “seria y adecuada”.
Además, entendió que con el marco jurídico actual el tratamiento que reciba cada caso “es muy variable” y las denuncias pueden venir a partir de evaluaciones que se realizan desde diversos actores, que pueden ser ONG, instituciones de salud o educativas, entre otras, lo que hace que se genere una cadena de interrogatorios que pueden distorsionar el discurso del niño o adolescente, que en estos casos es la única prueba del abuso.

Di Lorenzo explicó que cuando un niño denuncia espontáneamente una situación de abuso, en 99% de los casos la denuncia es cierta, siempre y cuando nadie haya intervenido con antelación.
Además consideró que hay otras situaciones en las que habiendo existido una situación de abuso éstas no se pueden determinar, debido a que “no hay indicadores o síntomas emocionales que determinen la existencia de abusos”. “Si bien el perito puede decir que es probable que el relato del niño sea cierto, cuando un relato es poco creíble tampoco quiere decir que no haya existido abuso”, concluyó.
Consultada acerca de la probabilidad de que un niño sea inducido por un adulto a denunciar falsamente una situación de abuso, la psiquiatra estimó que si bien no cuenta con datos rigurosos, es una situación que se da con “cierta frecuencia”.
Di Lorenzo explicó que las denuncias falsas pueden ser sin intencionalidad -a partir de la interpretación del adulto sobre discursos del niño o hechos- o con ella -por una voluntad expresa de manipular a un niño, situación que es “menos frecuente”-.

En cuestión
González calificó de “disparates” varias de las opiniones de los profesionales que asesoraron al Parlamento, y recordó que cuando el Poder Judicial le pidió a los profesionales que buscaran antecedentes de casos de abuso, recurrieron a las situaciones de falsas denuncias en vez de a aquellas que no pudieron ser resueltas.
En ese sentido recordó la intervención de una psicóloga colombiana llamada Isabel Cuadros, que contradijo varias de las intervenciones de los profesionales uruguayos.
Por ejemplo, en 2008 Rodríguez había afirmado que en niños muy pequeños la penetración en casos de abuso les produce la muerte, algo que fue desmentido por Cuadros, quien añadió que hasta determinado momento de la vida de las niñas, al romperse el himen, éste se vuelve a formar, por lo que eso no se detecta en una pericia posterior.

Una fuente consultada por la diaria y que en 2008 se opuso al proyecto de reforma del código, dijo que lo que está por detrás de la discusión es que hay quienes promueven que no haya que probar las denuncias para actuar, y afirmó que “dar por buenas esas denuncias sin que haya pruebas es otra forma de maltrato infantil”.
A su vez, definió a quienes promueven los cambios como “fundamentalistas”, y agregó que acusan de “pedófilos” a quienes piensan que hay que probar la denuncia antes de que se establezcan algunas medidas.
En este sentido, ironizó con que una de las medidas que podrían promoverse para evitar los abusos sea “matar a todos los hombres o cortarles el pene”.
Asimismo, entendió que no es razonable que para promover los derechos del niño “se pisoteen los de los adultos”, y rechazó que porque una mujer denuncie a un hombre de abuso éste deba ser separado de su hijo porque si la denuncia es cierta es “bárbaro”, pero si no, es “terrible”.
Por su parte, González entendió que hablar de denuncias falsas es “temerario” porque “el abuso sexual es extremadamente difícil de probar en un juicio”. “Confunden la verdad y la falsedad con los resultados de un juicio o de un peritaje.
Un abuso que no da lugar a condena es solamente una denuncia que no pudo ser probada. Se presume inocente al denunciado, no se lo declara inocente. Sería muy soberbio de parte de la ciencia y del derecho diagnosticar o sentenciar ‘la verdad’”, indicó.
La abogada agregó que desde 2002 en Uruguay se da el síndrome del “backlash”, por el cual “movimientos de varones condenados por abuso en la Justicia penal alegan su inocencia basándose en presuntas fantasías de los niños, falsas y malintencionadas denuncias de las madres en conflictos de divorcio y corrupción del aparato público de investigación policial”.
Otro de los argumentos a los que recurren, según González, es al bajo porcentaje de mujeres que cometen abusos o agresiones, para invisibilizar y relativizar la mayoría de los casos de abusos de varones.

Un déjà vu

Desde Iaci señalan varios problemas en la forma en que son tratados los casos de abuso en la Justicia, y en particular los de niños, niñas y adolescentes, por lo que impulsarán varios cambios, los que ya fueron promovidos y trancados varias veces. Según dijo su presidenta, Alicia Deus, es necesario revisar en el Código Penal “la definición de los delitos sexuales” porque ése es el ámbito en el que se define qué está prohibido y los distintos niveles de gravedad.
En ese sentido, tanto Deus como González hablaron de que la forma en que se utiliza el rótulo de “atentado violento al pudor” muchas veces hace que no se sancione adecuadamente a los culpables, lo que acarrea una vulneración de derechos en las víctimas.
En cuanto al proceso penal, desde Iaci se sostiene que en nuestro país es un proceso “inquisitivo”, en el que en los casos de abuso la víctima es un objeto de prueba, y el juez es el que dispone sobre ella.
Finalmente, a nivel del Código de la Niñez y la Adolescencia el reclamo central es sobre las medidas de protección hacia los niños y adolescentes que a partir de una denuncia puedan ser víctimas. Sobre este punto, consideraron que es algo que ya pasa con la ley de violencia doméstica y que no entienden por qué no se puede aplicar para menores de edad pero sí para mayores.
Otros planteos son la prohibición de los careos y la realización de una única pericia, y que para realizarse una segunda sea necesario el aval del niño. Sobre este punto mencionaron el caso de un niño en cuyo tratamiento judicial de la denuncia fue objeto de diez pericias.
Deus sostuvo que a diferencia de otros casos, continuamente se ponen en duda los diagnósticos de los peritos especializados en abuso.
Según la abogada, la mayoría de las denuncias de abuso sexual que son tratadas en Iaci son archivadas y no logra establecerse una decisión. A través del pedido de acceso a la información pública, la diaria solicitó a la Dirección de los Servicios Administrativos del Poder Judicial los datos sobre el curso de las denuncias sobre abuso sexual en 2011 y 2012, pero el pedido fue rechazado.
El argumento fue que la información que el Poder Judicial está “obligado” a publicar ya se encuentra en su sitio web y que los datos solicitados no estaban procesados.


Doble rol
De la discusión parlamentaria que se dio en 2008, Iaci recuerda especialmente la oposición de Orrico, a quien recuerdan en un estado “fuera de sí” al momento de argumentar en contra. Consultado por la diaria, Orrico consideró que en materia de delitos sexuales “está todo” definido y no cree que haya que revisarlo.
Sobre la reforma del código, entendió que el procedimiento que se proponía era “irregular desde el punto de vista constitucional”, y fundamentó en este sentido mencionando la opinión contraria de varios de los profesionales consultados.
Agregó que la legislación vigente es adecuada y que el problema social pasa por la ausencia de “educación en valores” lo cual lleva a que este tipo de conductas no sean condenadas. “También hay madres pegadoras”, señaló, y que para comprobarlo basta con ir a la emergencia de los hospitales.
Sin embargo, González sostuvo que Orrico, durante la sesión de un comité parlamentario de defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes, admitió haber participado en la defensa de un hombre acusado por abusos.
En este sentido, la abogada sostuvo que el diputado llegó a distribuir en el Parlamento la sentencia de un Tribunal de Apelaciones que absolvió a esta persona tras haber sido procesada en primera instancia por abusar sexualmente de su hija, quien había sido representado legalmente por el ex ministro de la Suprema Corte de Justicia, Gervasio Guillot (ya fallecido).
Según explicaron desde Iaci, en ese caso quien estuvo a cargo de la pericia fue la grado 5 de la cátedra de Psiquiatría Infantil, Laura Viola, que en 2008 también cuestionó el proyecto de ley, y de acuerdo a lo dicho por González -y según consta en las actas de la comisión de Diputados de 2008-, una de las preguntas que formuló Viola a la niña fue si creía en Papá Noel y si lo había visto. La niña respondió que sí, en el shopping.
Posteriormente, a partir de una reinterpretación de las pericias, el padre fue absuelto, pero tiempo después fue nuevamente procesado, esta vez por apuñalar a su mujer, cuando ella tenía a otra de sus hijas en brazos. El hombre, que estuvo poco tiempo en prisión por lesiones, actualmente posee la patria potestad de sus hijos, aunque se encuentra negociando para cedérsela al segundo marido de su ex esposa, recientemente fallecida.
Consultado por la diaria sobre este tema, Orrico desmintió rotundamente haber patrocinado a esa persona, y calificó como “infamia” el planteo de la abogada.
El legislador sostuvo que ni siquiera conoció al abogado defensor y que se interiorizó del caso a partir de un planteo que le llegó al Parlamento, añadiendo que sus principios éticos “no se lo hubieran permitido”. Orrico dijo que únicamente tiene “algunos amigos en común” con el denunciado, y recordó que los resultados de los informes psicológicos y psiquiátricos le habían sido favorables.

Facundo Franco
Fuentes: La Diaria / COMCOSUR MUJER

De: Semanario ALTERNATIVAS


















Explotación sexual infantil en Uruguay

JUEVES, 08 DE DICIEMBRE DE 2011 23:18


¿Cliente o explotador sexual?, ¿intermediario o proxeneta?, ¿niña prostituta o niña explotada?, ¿prostitución infantil o explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes (ESCNNA)? Todos estos términos se emplean para referirse al mismo delito: la utilización de personas menores de 18 años para actividades sexuales remuneradas a través del pago o promesa de pago económico o de otra índole para el niño, niña o adolescente víctima o para un tercero. Esto comprende a la pornografía, al turismo sexual, espectáculos sexuales, relaciones sexuales remuneradas, a la trata y al tráfico.

La elección de una u otro palabra es clave, lo presenta como un delito o como un negocio. Efectivamente, es un negocio para los delincuentes. Según la ONU, la trata de personas es uno de los tres negocios ilícitos más lucrativos del mundo, junto al tráfico de armas y de drogas. Genera unos 32.000 millones de dólares anuales y el 80% tiene fines de explotación sexual y las víctimas son en el 80% mujeres y niñas.

Tus palabras hacen la diferencia. Con ellas, contribuyes a construir la opinión pública. Semánticamente, ¿eliges naturalizar un negocio o denunciar un delito?

Denuncias ESCNNA Uruguay
● 2007 a 2009: 20 denuncias
● 2010: 20 denuncias
● 2011: 40 denuncias
Más del 90% de los explotadores  son hombres y puede ser cualquier “buen padre de familia” que lleve una vida “normal”, según Purtscher.

¿CLIENTE o EXPLOTADOR?
A diario, somos clientes de la carnicería y compramos el asado o del videoclub y alquilamos películas. ¿Podemos denominar también ‘cliente’ a la persona que ‘alquila’ el cuerpo de una niña, niño o adolescente para su satisfacción sexual?

La Real Academia Española (RAE), define al cliente como la “persona que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa”. Este término, empleado para abordar el tema de la explotación sexual comercial, connota y naturaliza que la niña, niño o adolescente sea percibido como un objeto de comercialización, una mercancía más, como el asado que compramos, según explicó Luis Purtscher, Presidente del Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial de la Niñez y Adolescencia de Uruguay (CONAPESE).
En su definición y utilización común, el sustantivo ‘cliente’ se asocia a una acción lícita. Comprar carne es legal pero tener relaciones con una niña no lo es. Por esto, hablar de un cliente en la ESCNNA es vincularlo a la legalidad cuando es un delincuente, según la legislación uruguaya e internacional vigente:
“El que pagare o prometiere pagar o dar a cambio una ventaja económica o de otra naturaleza a persona menor de edad o incapaz de cualquier sexo, para que ejecute actos sexuales o eróticos de cualquier tipo.” (art. 4, Ley 17.815 del 2004 de Violencia sexual comercial y no comercial cometida contra niños, adolescentes o incapaces).
El delincuente será juzgado por los Juzgados del Crimen Organizado y castigado con penas de dos a doce años de penitenciaría.

La Profesora Adjunta de Derecho Penal de la Facultad de Derecho (Udelar), Dra. Verónica Acuña, subraya que este delito implica un “intercambio o promesa de intercambio”. Pero es un intercambio desigual basado en la dominación del adulto sobre una niña, niño o adolescente en situación de vulnerabilidad. Un abuso de poder económico, social, generacional, entre otros.
Se penaliza el ofrecimiento de “una ventaja económica o de otra naturaleza”, como recargar el celular o que el profesor prometa aprobar el examen a una alumna de 17 años a cambio de relaciones sexuales.
Respecto al término ‘cliente’, el sociólogo Purtscher sugiere los términos alternativos: ‘explotador’, ‘delincuente’ o ‘violador de los derechos humanos’.
Más del 90% de los explotadores en Uruguay son hombres y pueden ser tu vecino; cualquier jugador de fútbol; el jubilado Manuel; el pastor de la iglesia; el magistrado; el trabajador zafral; el camionero; o cualquier “buen padre de familia” que lleve una vida “normal”, aclaró Purtscher.

El diagnóstico realizado en el marco del Proyecto Frontera sobre trata y tráfico de niñas, niños y adolescentes con fines sexuales en Mercosur, identificó durante las entrevistas que “aparecen más vecinos de los que se creía y vecinos importantes.” indicó el coordinador técnico del Proyecto en Uruguay, el funcionario del INAU Sergio Pereira.
En tres años (2007 a 2009) hubo 20 denuncias de ESCNNA. En todo el 2010, fueron 20 y este año, y hasta ahora, son 40 las denuncias. Según Pereira, en éstas, aparece la víctima y el proxeneta pero no el explotador-retribuidor. Esto se debe a las dificultades para probar que ha cometido un delito y al miedo o desinterés de denunciar al “vecino de toda la vida”. Esto plantea un problema porque la ESCNNA existe porque existe un hombre explotador pero no es identificado.

¿INTERMEDIARIO o PROXENETA?
Si te hablan de un intermediario, ¿a qué imagen lo asocias? y ¿si te mencionan a un proxeneta? ¿Visualizas imágenes similares para ambas palabras?
Semánticamente, son muy diferentes. Según la RAE, un intermediario es “un proveedor, que media entre dos o más personas, y especialmente entre el productor y el consumidor de géneros o mercancías.” Por otro lado, la legislación uruguaya se refiere al proxeneta como un delincuente que contribuye de cualquier forma a la explotación sexual comercial (art. 1 y 2 Ley 8.080 y art. 5 Ley 17.815).
‘Intermediario’, utilizado para tratar esta problemática, identifica a la niña, niño o adolescente víctima como mercancía y a los explotadores como ‘proveedor’ y ‘consumidor’. Sin embargo, la palabra ‘proxeneta’ connota la responsabilidad penal de los delincuentes.

Cristina Prego, trabajadora social del Programa El Faro sobre violencia doméstica y sexual de la ONG Foro Juvenil, y los diagnósticos del Proyecto Frontera, coinciden en que el proxeneta en Uruguay es normalmente una persona del entorno de la víctima. Personas vinculadas afectivamente, como el novio, amigas del barrio y vecinos.
“A veces es una maldita herencia familiar, donde la madre, abuela y tía fueron explotadas de niñas y ahora son prostitutas. Tienen dificultad para salir de ese círculo.” explicó Prego. Naturalizan que su hija sea explotada y no lo perciben como una violación de los derechos castigada con un mínimo de 4 años de penitenciaría porque ellas mismas fueron víctimas (art. 2 Ley 8.080 art. 2).

¿MENOR o NIÑA?
Abres el diario y lees “Desmantelan red de prostitución de menores”. Pasas la página y ves “Adolescentes de la sub-17 ganan campeonato”.
Para Pereira, la sociedad divide a la niñez y adolescencia en categorías y lo manifiesta mediante el lenguaje. “Los ‘niños y adolescentes’ estarían dentro del sistema, respetan las normas, van a la escuela y tienen familia, y los ‘menores’ estarían vinculados al delito, la pobreza y no tienen contención.”

Sin embargo, la legislación nacional e internacional los denomina a todos por igual como ‘niños, niñas y adolescentes’ y establece que todos tienen los mismos derechos. Indistintamente, los legisladores también emplean el término ‘personas menores de edad’ para la población entre 0 y 18 años.
La palabra ‘menor’ ya no es empleada en la redacción de leyes, como lo era antes, por ejemplo en el Código Penal de 1934. Esto se debe a que, a partir de la aprobación del Código de la Niñez y Adolescencia de Uruguay en 2004, se considera que los niños, niñas y adolescentes son sujetos de derechos y no objetos, en consonancia con la legislación internacional, como la Convención sobre los Derechos del Niño. Dejaron así de ser ‘menos que’ los adultos en materia de derechos.

¿PROSTITUCIÓN INFANTIL o EXPLOTACIÓN SEXUAL COMERCIAL?
La prostitución es legal en Uruguay a partir de los 18 años (Ley 17.515) y sólo existe prostitución de adultos. Si hablamos de prostitución ‘infantil’ o ‘de adolescentes’ eso es explotación sexual comercial, una actividad vinculada a una serie de delitos contra una víctima de  “entre 0 y 18 años de edad, incluso si tiene 17 años, 364 días, 23 horas y 59 minutos” explicó Acuña.
En la realidad actual, coexisten en los mismos lugares la prostitución y la explotación de niñas, niños y adolescentes, según afirmó Prego. Pero con el uso del término ‘prostitución infantil’, se legitimaría con el lenguaje esta situación delictiva.

Durante los Congresos mundiales realizados sobre esta problemática (1996-Estocolmo, 2001-Yokohama, 2008-Brasil), se acordó hablar de ‘explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes’. Existe un consenso lingüístico internacional al respecto entre más de 120 países, agencias de la ONU, académicos y ONGs, sobre lo que se considera una nueva forma de esclavitud.

Es relevante para Prego no asociar el término ‘explotación sexual comercial’ con el de ‘pedofilia’. La pedofilia es una enfermedad mental y los pedófilos son personas que no pueden relacionarse sexualmente con adultos. “La mayoría que explotan a niñas, niños y adolescentes no tienen perfil de pedófilo”. Por ejemplo, se han detectado casos, según Prego, de niñas de 8 años que son explotadas sexualmente dentro de los cuarteles militares en varias partes de Uruguay.

¿NIÑA PROSTITUTA o NIÑA EXPLOTADA?
El término ‘niña prostituta’ categoriza y estigmatiza a la niña o adolescente. El adjetivo ‘prostituta’ connota voluntad, ella es quien se expone, seduce y lo busca. No obstante, es una víctima sometida a las relaciones de poder con los explotadores y no una cómplice del delito.
Además, Acuña subraya que la ley no contempla si existe o no consentimiento por parte de la persona menor de edad. Es irrelevante el consentimiento, siempre es una víctima a la que le violan sus derechos. Por ello, la palabra ‘prostituta’ es legal y semánticamente inadecuada para referirse a niñas, niños y adolescentes. Los términos propuestos internacionalmente son ‘niña explotada’ o ’niña víctima’.
Asimismo, la palabra ‘jovencitas’ es imprecisa para aludir a estas víctimas. Acorde a Pereira, a una jovencita se la vincula socialmente con alguien de mayor edad y madurez para elegir, que ya dejó de ser niña y adolescente.
Respecto a la expresión ‘la niña se prostituye’, Purtscher plantea que “tendríamos que preguntarnos quién es ‘SE’. Hay un explotador que paga por cometer el delito y, por lo general, un proxeneta.  Depositamos así la responsabilidad en la estrategia de sobrevivencia de la víctima”.
Según Prego, se ha detectado que en Uruguay hay un gran número de hombres que buscan tener relaciones sexuales con vírgenes. “Cada vez las niñas son explotadas más pequeñas, inclusive, desde los 8 años”. Además, otra práctica vigente en el país son los ‘ritos de iniciación al sexo’. Muchas veces, hombres pagan por ‘debutar’ con niñas víctimas de explotación sexual comercial. Víctimas de pobreza, violencia intrafamiliar y de otras situaciones violatorias de sus derechos.

¿Y LA PRENSA URUGUAYA?

Entre enero y octubre 2011, la prensa nacional publicó un total de 7048 noticias vinculadas a la niñez y adolescencia, según el monitoreo realizado por Voz y Vos de 5 diarios y 2 semanarios (La República, El País, La diaria, Últimas Noticias, El Observador, Brecha y Búsqueda).
El 0,7% (49 notas) del total de estas noticias, abordaron la ESCNNA (36 en la sección nacional y 13 en la internacional). Esto ubica a la ESCNNA entre las temáticas sobre niños, niñas y adolescentes menos tratadas por la prensa uruguaya, equiparable al tema niñez y medioambiente o discapacidad.

Respecto al uso del lenguaje, el término ‘explotación sexual comercial’ aparece en el 44% del total de notas nacionales al respecto y ‘proxeneta’ en el 11%. Sin embargo, en 25 de las 36 notas (70%), se utilizó algún término considerado inadecuado semántica y/o legalmente. El más común fue ‘menor’, que aparece en más del 30% de las notas. A continuación, los términos identificados en las notas nacionales del 2011:
* En las notas aparecen, además de ‘niñas prostitutas’, los términos ‘prostitutas menores de edad’, ‘menores que se prostituyen’ o ‘que ejercen la prostitución’

FUENTE: Redacción: Cristina Polo. Análisis estadístico de noticias: Nadia Tantardini / Pedro Bandeira

Fuentes recomendadas:
● CONAPESE
Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial de la Niñez y Adolescencia de Uruguay
Presidente Luis Purtscher
Celular: 099542230
E-mail: conapese@gmail.com
● Proyecto Frontera
Estrategia regional de lucha contra la trata y el tráfico de niñas, niños y adolescentes para fines de explotación sexual en Mercosur
Coordinador en Uruguay por INAU Sergio Pereira
Celular: 099952713
E-mail: proyectofrontera@inau.gub.uy
Web: http://ninosur.ledes.net/site/es_ES/
● SIPIAV
Sistema Nacional de Protección a la Infancia y la Adolescencia contra la Violencia
Coordinadora María Elena Mizrahi
Teléfono: 29157317 int. 601
E-mail:sipiav@gmail.com
Web: http://www.inau.gub.uy/dependencias-principales/sipiav.html
Dirección: Piedras 482
● Foro Juvenil
Organización social, Programa El Faro de atención integral a adolescentes víctimas de abuso sexual y maltrato
Directora Andrea Tuana/ Trabajadora social Cristina Prego
Celulares: 099237007/ 098322140
E-mails: andreatuana@gmail.com/ cristinaprego@gmail.com
Web: http://forojuvenil.org.uy/category/el-faro/
● S.A.I-Servicios y Acciones por la Infancia
Organización social, Programa Arco Iris de atención integral a niñas y niños víctimas de abuso sexual y maltrato
Coordinador General S.A.I Gabriel Rebollo/ Coordinadora Arco Iris Clyde Lacasa
Teléfonos: 29169610/ 094929194/ 095314505
E-mail: proarco@adinet.com.uy,
Web: http://www.sai.org.uy/website/
Dirección: Bartolomé mitre 1323
● Juventud para Cristo
Organización social, Programa Claves por la prevención de la violencia contra niños, niñas y adolescentes
Coordinadora Alicia Casas
Teléfonos: 26006479/ 099516021
E-mail: claves@claves.org.uy
Web: www.juventudparacristo.org.uy
Dirección: Ombú 3338
● SOMOS
Organización social, Área de prevención y atención a niños, niñas y adolescentes víctimas de explotación sexual comercial
Director Álvaro Capano
E-mail: somosong@gmail.com
Teléfonos: 094303959/ 08008110
Dirección: Miguel del Corro 1411 apto. 505
● ECPAT Internacional
Red internacional de organizaciones e individuos frente a ESCNNA
Representante en Uruguay: ONG Gurises Unidos
Director Gurises Unidos: Gonzalo Salles
Teléfonos: 24003081 / 24096828
E-mail: gurises@gurisesunidos.org.uy
Web: www.gurisesunidos.org.uy
Dirección: Carlos Roxlo 1320
● Comité de los Derechos del Niño de Uruguay
Coordinador Luis Pedernera
Teléfono: 29087803
E-mail: comitedn@adinet.com.uy
Web: www.comitedn.org
Dirección: Plaza Independencia 1376 - piso 8
● ANONG
Asociación Nacional de Organizaciones No Gubernamentales Orientadas al Desarrollo
Secretario Marcelo Ventos
Teléfono: 29240812
E-mail: anong@anong.org.uy/ secretaria@anong.org.uy
Web: www.anong.org.uy
Dirección: Av. del Libertador 1985 esc. 202
● El Abrojo
Asociación Civil, Programa Infancia, Adolescencia y Juventud
Coordinadora Paula Baleato
E-mail: pbaleato@elabrojo.org.uy
Teléfonos: 29030144 / 2900 9123/ 099269310
Web: www.elabrojo.org.uy
Dirección: Soriano 1153

De: LATINHUB.COM.AU


De: El muertoquehabla.blogspot.com


Después de haber leído minuciosamente los artículos precedentes, cualquier persona con sentido común y un mínimo de dignidad no puede más que concluir, con alto grado de vergüenza y repugnancia, que estamos inmersos en una sociedad enferma desde los tuétanos, o sea, degradada a partir de quienes deberían de ser sus mejores exponentes en virtud de haber gozado de las mejores oportunidades. Pero como ni en la política ni en la Justicia se ha mantenido una meritocracia sino que campea el amiguismo tradicional, es cuerdo preguntarse y expresarlo a viva voz -casi como un aullido- cómo es posible que en esas voluntades se asienten los designios de un país y los destinos de los más débiles, cómo es posible que se haya instalado una tolerancia de esa magnitud para los privilegiados y una tolerancia cero para los desheredados de siempre. 
No es suficiente, Señores Gobernantes, con una campaña pasajera, cuando el sexo con un niño o niña o adolescente (a cambio de un refuerzo de mortadela)es moneda circulante hasta en los cuarteles. 
¿O Ustedes no conocían que se trata de una práctica avalada desde antes del Uruguay Bárbaro? ¿Era tan difícil establecer las prioridades de un Pueblo?


domingo, 17 de noviembre de 2013

"Para hacer una cosa mucho mayor que su tamaño y que todos los tamaños"

Y como este niño es especial, como es un niño de cuento, pensó que tenía que salvar la flor. Pero ¿qué hacemos con el agua? Allí, en lo alto, ni una gota. Abajo, sólo en el río, y ¡estaba tan lejos!…

No importa.

Baja el niño la montaña,
atraviesa el mundo todo,
llega al gran río Nilo,
en el hueco de las manos recoge
cuanta agua le cabía.
Vuelve a atravesar el mundo.
Por la pendiente se arrastra,
tres gotas que llegaron,
se las bebió la flor sedienta.
Veinte veces de aquí allí,
cien mil viajes a la Luna,
la sangre en los pies descalzos,
pero la flor erguida
ya daba perfume al aire,
y como si fuese un roble
ponía sombra en el suelo.

El niño se durmió debajo de la flor. Pasaron horas, y los padres, como suele suceder en estos casos, comenzaron a sentirse muy angustiados. Salió toda la familia y los vecinos a la búsqueda del niño perdido. Y no lo encontraron.

Lo recorrieron todo, desatados en lágrimas, y era casi la puesta de sol cuando levantaron los ojos y vieron a lo lejos una flor enorme que nadie recordaba que estuviera allí.

Fueron todos corriendo, subieron la colina y se encontraron con el niño que dormía. Sobre él, resguardándolo del fresco de la tarde, se extendía un gran pétalo perfumado, con todos los colores del arco iris.

A este niño lo llevaron a casa, rodeado de todo el respeto, como obra de milagro. Cuando luego pasaba por las calles, las personas decían que había salido de casa para hacer una cosa que era mucho mayor que su tamaño y que todos los tamaños.


Fragmento de: La flor más grande del mundo

16 de noviembre de 1922 - Portugal











sábado, 16 de noviembre de 2013

El color de la acción

El 14 de noviembre de 1960, en el Estado de Nueva Orleans-Estados Unidos, dos mujeres -una niña negra de seis años y una maestra blanca- protagonizaron un episodio insoslayable en la Historia de los Derechos Humanos, específicamente en el área de la Educación. 

Quizás ninguna de ellas tuvo puntual conciencia de lo significativo de sus actos, convergentes en una acción tan intensa que desmoronó las barreras ideológicas impuestas, en definitiva, por el miedo a lo diferente y al diferente, al Otro, ese miedo que aún hoy goza de tan buena salud en el mundo.


Para Ruby Bridges (a la derecha), enfrentar el rechazo de sus nuevos compañeros, el de la mayoría de los docentes y el de la comunidad en general, fue, sin duda, una experiencia ambigua: demoledora y fortificante. El costo de la inclusión siempre termina siendo asumido por el más débil.

Para Bárbara Henry, maestra proviniente del norte, tampoco fue promisorio el hecho, pero como adulta sana y centrada en su vocación, lo resolvió con una naturalidad envidiable y se dedicó, durante todo el año, al singular motivo que la había atraído hasta aquel lugar.

Así que, ambas se dispusieron a "aprender". O sea, a amar...

Gracias, Mujeres, por el color del coraje...


jueves, 14 de noviembre de 2013

Ojalá todos/as tengamos orejas verdes algún día...



Un señor maduro con una oreja verde


Un día, en el expreso Soria-Monteverde,
vi subir a un hombre con una oreja verde.

Ya joven no era, sino maduro parecía,
salvo la oreja, que verde seguía.

Me cambié de sitio para estar a su lado
y observar el fenómeno bien mirado.

Le dije: Señor, usted tiene ya cierta edad;
dígame, esa oreja verde, ¿le es de alguna utilidad?

Me contestó amablemente: Yo ya soy persona vieja,
pues de joven solo tengo esta oreja.

Es una oreja de niño que me sirve para oír
cosas que los adultos nunca se paran a sentir:

oigo lo que los árboles dicen, lo que los pájaros cantan,
las piedras, los ríos y las nubes que pasan.

Así habló el señor de la oreja verde
aquel día, en el expreso Soria-Monteverde.


Gianni Rodari
Pedagogo y docente italiano


Iniciarnos en ese proceso de "recuperación" de la oreja verde perdida, no es tan difícil. Puede (y debería) comenzar en el hogar porque la realidad por la que estamos atravesando actualmente nos indica que los adultos somos los responsables directos de todo este caos.

En la práctica docente diaria ésa es una constatación irrefutable y centuplicada; una verificación dolorosa, desquiciante y plausible de una cuasi-generalización a esta altura: los padres no escuchan ni sienten a sus hijos; los maestros no escuchan ni sienten a sus alumnos; las autoridades no escuchan ni sienten a los niños ni a los jóvenes...

Pero también es posible dar un imperioso salto cualitativo y atrevernos a escuchar a "los otros", a "los nadies" como dice Galeano, a quienes olímpicamente hemos encerrado y acallado, sin habernos hecho cargo, en verdad, de la cuota que nos corresponde por haber ignorado o evadido el condicionamiento al que obviamente están sometidos. 

Para ese salto, ni paracaídas ni trampolines. Es un acto mucho menos riesgoso e intensamente significativo el que les propongo. 
Los invito a ingresar a berroalaire.blogspot.com
Escuchar es una actitud elemental para comunicarnos. Comunicarnos no significa coincidir; significa entender el qué, el cómo, el cuándo, el por qué y el para qué del otro; significa, en consecuencia, también, entenderme a mí mismo/a; significa entender el mundo. 


miércoles, 13 de noviembre de 2013

El lugar donde el dolor puede ser útil


En raras ocasiones una biografía pasa por un momento que condensa el destino. Durante cincuenta y nueve años Fiódor Mijailovich Dostoievski vivió con una intensidad que podría haber hecho interesantes tres o cuatro vidas. Sin embargo, hubo un día en el que todo se definió de otra manera.

El 22 de diciembre de 1849 se abrió la puerta de su celda en la prisión de Pedro y Pablo. El escritor tenía entonces veintiocho años y había sido arrestado por pertenecer al Círculo de Petrashevski (así llamado por las tertulias disidentes que se celebraban en casa de Mijail Petrashevski, intelectual de San Petersburgo que admiraba el socialismo utópico de Charles Fourier). Esa mañana el novelista encararía su principal rito de paso.

Su presencia en la cárcel se explicaba más por la política represiva del Zar que por el carácter del prisionero. Dostoievski no era de los miembros más activos del grupo. Solía guardar largos silencios en las reuniones; detestaba los exabruptos radicales y las ofensas a los evangelios y a la figura de Cristo.

Había llegado ahí movido por su sed de justicia. Tres años antes, su primera novela, Pobre gente, lo encumbró como heraldo de quienes sufrían en las oscuras barriadas de San Petersburgo.

Nada le impresionaba tanto como la condición inhumana en que vivían los siervos.

Dostoievski estaba convencido de que la mejoría de Rusia pasaba por la emancipación de los siervos. Esta certeza, más cercana a una actitud humanitaria que a una ideología política, lo llevó al Círculo de Petrashevski.

Cuando por fin descubrieron que los vigilaban, los aprendices de disidentes reaccionaron de la peor manera, con reuniones secretas que los volvieron más sospechosos. El arresto estaba a la vista.

El 23 de abril de 1849, día de san Jorge, Fiódor y su hermano Mijail, editor y escritor ocasional, fueron detenidos con otros miembros del Círculo. El hermano mayor quedó en libertad. A Fiódor se le atribuyó una peligrosidad más conspicua por “escribir contra el gobierno”.

Aunque la cárcel de Pedro y Pablo era uno de los máximos símbolos del autoritarismo y los presos carecían incluso del derecho a la oscuridad (incesantes lámparas de aceite alumbraban las celdas), Dostoievski le confesaría a su segunda esposa que el arresto lo salvó de la locura. No hubiera soportado seguir en la zozobra de los conspiradores que años después iba a retratar en Los endemoniados.

Cautivo en la prisión de Pedro y Pablo, concibe el relato “El pequeño héroe”, que también trata de verdades avistadas a medias. Un niño sirve de mensajero a los adultos sin comprender sus genuinas intenciones. La historia remite a la propia infancia de Dostoievski, donde los niños no tenían derecho de palabra y los dramas se silenciaban.

La cárcel no representó un tormento mayor para el novelista que en los años de 1848 y 1849 vivía asaltado por temores y vacilaciones. Para alguien acostumbrado a someterse a los desafíos de la libertad y a pagar el peaje de esa búsqueda, la falta de alternativas significó un descanso forzoso.

El 22 de diciembre le deparó una prueba más ardua. La puerta de su celda se abrió a hora imprevista y fue llevado a un patio, con otros veinte detenidos del Círculo de Petrashevski. La temperatura era de veintiún grados bajo cero.

Los presos fueron conducidos a una plaza, donde serían fusilados.

Un pope de la Iglesia ortodoxa llegó a confesarlos y recitó una frase de san Pablo con olor a sentencia penal: “El rescate del pecado es la muerte”.

Dostoievski se negó a hablar con el sacerdote. No quería morir como un pecador. Era una víctima. Sólo uno de sus compañeros aceptó confesarse.

En su biografía de Dostoievski, André Levison repara en un hecho curioso: el sacerdote no llevaba los santos sacramentos; por lo tanto, no estaba en condiciones de ofrecer la comunión. Este detalle sugería que algo anómalo estaba pasando, pero la angustia impidió a las víctimas recordar las minucias del ritual cristiano. Dostoiveski se acercó a un amigo y le contó la trama de “El pequeño héroe”. Ante la proximidad de la muerte, decidió narrar una última historia. Ésa fue su confesión.

El fusilamiento estaba planeado del siguiente modo: los prisioneros morirían de tres en tres. Las primeras tres fosas ya habían sido cavadas y los condenados del primer turno tenían capuchas en la cabeza. Dostoievski era el sexto de la lista; pertenecía al siguiente turno.

¿Qué pasó por la mente del escritor? A lo lejos, avistó el brillo de un campanario. La escena regresaría con insólita fuerza en la novela El príncipe idiota. Vale la pena recuperar este pasaje esencial en la vida de Dostoievski:

Un cura iba presentándoles a todos, sucesivamente, la cruz. Llegó el momento en que sólo le quedaban cinco minutos de vida. Contaba él que esos cinco minutos le habían parecido un espacio de tiempo infinito, una riqueza enorme; parecíale que en aquellos cinco minutos había gastado tal cantidad de vida que ni siquiera pensaba en su último momento […] Después de haberse despedido de sus camaradas, encontróse dueño de aquellos dos minutos que había destinado a pensar en sus cosas; sabía de antemano en qué habría de pensar; toda su ansia consistía en imaginarse, con la mayor rapidez y claridad posibles, cómo habría de ser aquello: que él, en aquel instante, existiese y viviese y, al cabo de tres minutos, hubiese de ser ya otra cosa, alguien o algo distinto […] No lejos de allí había una iglesia, y la dorada cúpula refulgía bajo el sol brillante. Recordaba haberse quedado mirando con perplejidad aquella cúpula y los rayos de sol que en ella centelleaban; no podía apartar los ojos de aquellos rayos de sol: le parecían una nueva naturaleza. Dentro de tres minutos se fundiría con ellos […] ¿Y si no tuviese que morir? ¿Y si volviese a la vida? ¡Qué eternidad! […] Convertiría cada minuto en un siglo, no perdería nada, a cada minuto le pediría la cuenta, no gastaría ni uno solo en vano.

En ese momento llegó un correo del Zar, con un indulto. Todo había sido un simulacro para escarmentar a los sediciosos y propagar la benevolencia del monarca. Dostoievski regresó exultante a la cárcel. El mundo que había estado a punto de dejar y que le deparó un último resplandor dorado le permitía una segunda vida: “A cada minuto le pediré la cuenta”.

Ya en su celda, cantó de alegría hasta el amanecer. El futuro no era halagüeño. Lo aguardaban siete años en Siberia, cuatro de ellos en prisión y tres en arresto domiciliario. Pero nada se comparaba a seguir con vida. La iluminación que tuvo en el patíbulo le permitió entender la felicidad a partir de aquello que se le opone. No es un espacio libre del dolor, sino el lugar donde el dolor puede ser útil.

Casi una década después, regresaría como un paria a San Petersburgo, pero nada de eso importaba. Había muerto, y viviría para contarlo.

Toda definición de Dostoievski reclama términos contradictorios. Uno de sus ejes es la piedad combativa. La ética se presenta para él como un convulso campo de lucha. Aunque describió a iluminados, tontos sagrados y beatos inocentes, sus personajes más profundos entienden la bondad como un problema. No se trata de una condición inmanente sino de algo que se conquista con esfuerzo y sacrificio. El principal adversario de quien busca el bien es él mismo.

En ocasiones, los seres tocados por la abyección, el lodo y la caída, los que han descendido a los infiernos son los que más ayudan: reconoce mejor el cielo quien conoce el abismo.

Como san Agustín y Rousseau en sus Confesiones, numerosos héroes dostoievskianos extraen su fuerza moral de los pecados que supieron cometer y repudiar.

El simulacro de fusilamiento transformó al novelista, no porque ahí acabaran sus tribulaciones, sino por que pudo valorarlas de otro modo. Ni antes ni después de aquel 22 de diciembre conoció el bienestar o el sosiego.

Como quiera que sea, no se quejó gran cosa de su destino. Haber “muerto” durante unos minutos lo llevó a un pacto peculiar: el sufrimiento como problema, la escritura como solución.

El 28 de enero de 1881, treinta mil estudiantes siguieron su cortejo fúnebre. Algunas biografías mencionan que, detrás del féretro, unos dolientes cargaban sus grilletes de prisionero. Zweig prefiere consignar el hecho como un rumor. En todo caso, la metáfora es perfecta: Fiódor Mijailovich Dostoievski, reo del dolor y el éxtasis, alcanzó la libertad.


Fragmentos de: Dostoievski-El aprendizaje del  éxtasis de Juan Villoro

En: Revista de la Universidad de Méjico

11 de noviembre de 1821

En esta fortaleza de "San Pedro y San Pablo"
estuvo recluido en primera instancia el autor.

I

La casa muerta


Nuestro presidio estaba situado en un ángulo de la ciudadela; detrás de los baluartes. Si se mira por los intersticios de la empalizada con la esperanza de ver algo, no se divisa otra
cosa que un jirón de cielo y otro baluarte de tierra cubierto de altas hierbas de la estepa. De día y de noche, constantemente, lo recorren en todas direcciones los vigilantes y centinelas.
Se piensa entonces en que transcurrirán así años y años, mirando siempre por la misma hendidura y viendo el mismo baluarte, los mismos centinelas y el mismo jirón de cielo, no del que se extiende sobre el presidio, sino de otro cielo lejano y libre.
Figúrense un gran patio de doscientos pasos de largo por ciento cincuenta de ancho, rodeado de una empalizada hexagonal, irregular, construida con vigas profundamente enclavadas, que forman, por decir así, la muralla exterior de la fortaleza. En un lado de la empalizada, hay una puerta sólida, vigilada constantemente por un cuerpo de guardia, que sólo se abre para dejar paso a los presidiarios que van al trabajo. Tras de aquella puerta se encuentran la luz y la libertad: allí vive la gente libre.
Dentro de la empalizada no pensaba en aquel mundo que para el condenado tiene algo de maravilloso y fantástico como cuento de hadas; no era así el nuestro, excepcionalísimo, que no se parecía a ningún otro. Aquí, los usos, las costumbres y las leyes especiales que nos rigen, son excepcionales, únicas. Es el presidio una casa muerta-viva, una vida sin objeto, hombres sin iguales.
Este es el mundo que me propongo describir.
Cuando se penetra en el recinto, se ven en seguida algunas construcciones de madera, toscamente hechas con tablones sin desbastar y de un solo piso, que rodean un patio vastísimo: son los departamentos de los condenados, que viven allí divididos en varias categorías. En el fondo se ve otro edificio: la cocina, dividida en dos piezas. Más allá aún existe otra dependencia que sirve a la vez de cantina, de granero y de cobertizo.
El centro del recinto forma una plaza bastante amplia: Aquí es donde se reúnen los penados. Se pasa lista tres veces al día: por la mañana, a mediodía y por la noche, y aún más si los soldados de guardia son desconfiados y se les ocurre contar el número.
En derredor, entre la empalizada y las dependencias del presidio, queda un espacio muy ancho donde los detenidos misántropos y de carácter cerrado gustan de pasear, cuando no se trabaja, entregados a sus pensamientos favoritos, lejos de toda mirada indiscreta.
Cuando les encontraba en estos paseos, complacíame en observar sus rostros tristes y sombríos, tratando de adivinar sus pensamientos.
Uno de los penados se entretenía contando invariablemente las estacas de la empalizada. Había mil quinientas y podía decir a ojos cerrados el lugar que ocupaba cada una.
Cada estaca representaba para él un día de reclusión: descontaba diariamente una, y así sabía de una manera exacta los días que le quedaban todavía de encierro.
Se consideraba dichoso cuando acababa uno de los lados del hexágono, sin parar mientes el desventurado en que habían de transcurrir muchos años hasta el día en que le pusieran en libertad. ¡Pero en el presidio se aprende a tener paciencia!
Cierto día vi a un recluso que, habiendo cumplido su condena, se despedía de sus camaradas. Había sido condenado a veinte años de trabajos forzados y no se le rebajó ni un solo día. Alguno habíale visto llegar joven, despreocupado, sin pensar en su delito ni en el castigo; mas ahora era un viejo de cabellos grises y de rostro triste y pensativo. Recorrió silenciosamente las seis cuadras: rezaba primero ante la imagen santa y se inclinaba luego profundamente ante sus camaradas, rogándoles que conservasen buena memoria de él.
Recuerdo también que una tarde fue llamado al locutorio uno de los presos, un labrador siberiano bastante acomodado. Seis meses antes había recibido la noticia de que su mujer se había vuelto a casar, y fácil es suponer el dolor que esto le causara. Aquella tarde, su ex esposa había ido a visitarle para entregarle una limosna. Permanecieron juntos unos instantes, lloraron entrambos y se separaron para siempre... Observé la extraña expresión del rostro de aquel preso cuando volvió a la cuadra…
¡Ah, se aprende allí a soportarlo todo!
Al iniciarse el crepúsculo, se nos obligaba a retiramos a nuestras cuadras respectivas, donde permanecíamos encerrados toda la noche. ¡Cuán penoso me resultaba abandonar el patio! Era la cuadra una sala larga, baja de techo, sofocante, débilmente alumbrada por algunas velas de sebo, en la que se respiraba un aire pesado, nausea-bundo. No comprendo cómo pude pasar diez años en aquel lugar pestilente, en el que languidecíamos treinta hombres. En invierno, especialmente, nos encerraban muy temprano y era preciso esperar cuatro horas hasta que tocasen a silencio y durmiese cada cual, y era aquello un tumulto continuo, una batalla de gritos, de blasfemias, de risotadas, de arrastrar de cadenas; un ambiente infecto, un humo espeso, una confusión de cabezas peladas al rape, de frentes ostentando el denigrante estigma, de infelices harapientos, sórdidos, repugnantes. ¡Sí, el hombre es un animal indestructible! Se podría también definir diciendo que es un animal que se acostumbra a todo, y tal vez sería ésta la definición más adecuada que se haya dado hasta hoy.
La población de aquel penal ascendía a doscientos cincuenta presos. Este número era casi invariable, pues los nuevos condenados substituían bien pronto a los que eran puestos en libertad y a los que morían.

Fragmento de: Memorias de la Casa Muerta o Memorias de la Casa de los Muertos.
Los invitamos a continuar su lectura; varios sitios generosos la ofrecen para descargar en forma gratuita.  

“Sí, denostado, degradado… ¡el hombre sobrevive! 
El hombre es un ser que se acostumbra a todo; 
ésa es, pienso, su mejor definición”
Memorias de la Casa de los Muertos

lunes, 11 de noviembre de 2013

“Sólo los cobardes son valientes con sus mujeres”- Martín Fierro

10 de noviembre de 1834

¡Cómo acuña la Literatura el rastro del comportamiento humano!

Y así, como sonseando, nos arrima esas frases, esos versos que se enseñorean de las realidades. ¿O es al revés y la realidad se acomoda sin pestañear como una reinita voluminosa y mucho más cruel que la más elaborada ficción?

En estas cuestiones, dicen los eruditos que el/la  lector/a  tiene la última palabra. Así que se la concedemos, estimado/a.
Juzgue usted después de leer la siguiente noticia. 

Para animarlo/a, sepa que, prácticamente, tiene ante sus ojos una primicia, ya que la mayoría de los medios la han acallado. ¿Qué median, entonces, los medios? ¿Cómo median?

En reiteración real

Institución Nacional de Derechos Humanos presentó denuncia penal por golpiza policial a una joven de Santa Catalina.

Lorena Fagúndez tiene 20 años. Era amiga de Sergio Lemos, el joven asesinado por un policía en el barrio Santa Catalina el lunes 4. Como otros jóvenes y vecinos del barrio, ese lunes fue hasta el Centro de Salud del Cerro a reclamar información sobre Lemos. Al llegar no sabían si el joven estaba vivo o muerto; cuando se enteraron de que había fallecido, exigieron que les mostraran a los padres su cuerpo.

Según relataron a La Diaria varias personas que estuvieron presentes allí ese día, en el lugar había varios patrulleros, una camioneta de la Guardia Republicana y dos autos de policías de Investigaciones de la Seccional 19ª vestidos de particular. Se formó un cordón policial para impedir el ingreso al centro de salud. En determinado momento, una mujer que los vecinos no conocían rompió un vidrio del policlínico. Esto determinó que la Guardia Republicana y los oficiales actuaran y empezaran a golpear a varios de los jóvenes que estaban en el lugar.
Un policía vestido de particular, que los presentes identifican como perteneciente a Investigaciones de la Seccional 19ª, le pegó un puñetazo a Lorena en el ojo. Cuando caía, otro policía le pegó un palazo que le abrió la nuca. Cayó desmayada, y tres policías siguieron golpeándola en el piso. La esposaron y querían llevarla a la comisaría, mientras otros jóvenes intentaban impedirlo. Una mujer embarazada agarró de los tobillos a Lorena para impedir que se la llevaran, y les avisó a los policías que estaba embarazada. “Mejor, un pichi menos”, comentaron los funcionarios. “Llevá a esta perra al calabozo”, comentó otro.
En ese momento intervino una doctora del centro de salud y les reclamó a los policías que la dejaran, que Lorena no había hecho nada. Los policías le dijeron que la joven estaba detenida. La doctora continuó exigiendo que le sacaran las esposas y la dejaran allí, para que pudiera curarla. “Ahora es mi paciente”, les remarcó a los oficiales. “Si no se la sacaban, la mataban ahí en el suelo”, aseguró una mujer que presenció el hecho.
En el Centro le cosieron la nuca y la atendieron por el traumatismo en el ojo; luego la joven fue atendida en el Hospital Maciel. Pese a que los policías habían afirmado que estaba detenida, en ningún momento intentaron localizarla luego para proceder a su detención.

Los jóvenes que concurrieron al centro de salud no tenían armas, no arrojaron piedras ni atacaron de ningún modo a los policías, según relataron los presentes. Investigaciones de la Seccional 19ª también fue protagonista de los abusos policiales a jóvenes en el mismo barrio a principios de setiembre. Un policía de la Guardia Republicana fue el que asesinó a Sergio Lemos el lunes.

El viernes, la familia y vecinos de Lorena presentaron la denuncia ante la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH), con el apoyo de Ielsur. Lorena Fagúndez tiene un traumatismo en el rostro, varios golpes en la cabeza y un tajo en la nuca. Hasta hoy sufre mareos y dolores de cabeza. El mismo viernes, autoridades de la INDDHH se presentaron ante el Juzgado Penal de 14º Turno, a cargo de la jueza María Helena Mainard -la misma que falló en el caso de Sergio Lemos-, y presentaron una denuncia. El escrito está firmado por la presidenta de la INDDHH, Mariana González Guyer, y por la ex fiscal Mirtha Guianze, también integrante de la institución, según confirmaron ambas jerarcas a la diaria. “Intentamos facilitar que la gente tenga acceso a la Justicia”, explicó Guianze. A Lorena la vio el forense y también la jueza que estudiará el caso.

El viernes, la INDDHH se comunicó con el Ministerio del Interior (MI) para informarle que formularía la denuncia. Fernando Gil, director de la Unidad de Comunicación de la cartera, dijo a la Diaria que todavía no manejan una versión de la Policía de lo que pasó el lunes en el Cerro. Consultado respecto de si se instruirá una investigación interna, respondió que esta semana se tomará una decisión al respecto.

Otros seis jóvenes que recibieron golpes ese día se presentarán probablemente hoy ante la INDDH
para concretar la denuncia. Los agredidos no concurren a la Justicia ni a la Policía por desconfianza y miedo, y optan por acudir a las organizaciones de derechos humanos. “Hay algunos gurises que tienen miedo a represalias”, admitió un vecino. La presidenta de la INDDHH informó que todavía no recibieron una respuesta por escrito del MI sobre lo acontecido en Santa Catalina, aunque algunas preguntas ya fueron respondidas públicamente. Con estos elementos y las nuevas denuncias, la institución “seguramente” formulará recomendaciones, señaló González Guyer.

Natalia Uval
La Diaria
Política 11.11.13



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