jueves, 18 de julio de 2013

La dignidad: actitud en extinción

18 de julio de 1918
Digno puede ser sólo quien no ha traicionado
ni sus principios ni a su pueblo







Poesía desde la Cárcel
Escriben los internos de la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago de Chile


Nelson Mandela


Mandela eres especial, fuiste
un líder de los pobres
tienes la palabra
los poderosos
se arrodillaron a tus pies
te escucharon, fuiste la voz
del pueblo africano.
Uniste a blancos y negros
un solo corazón fuiste encarcelado
escribiste tus letras en una celda
que pasaste frío y hambre,
viste la luz que te guió, diste pasos
que nadie se imagina, 
caminaste por sombras.
Mandela, sigue luchando por tu vida
que es maravillosa.
¡Que el destino te ayude a salir adelante!
¡Que viva la libertad de los poetas
que expresan sus letras en un papel!


Ricardo Segovia


De: poesiadesdelacarcel.blogspot.com



Poemas desde la prisión

Wole Soyinka


Wole Soyinka (1934) es un escritor nigeriano –dramaturgo, novelista, poeta y ensayista- que nació en Abeokuta, “Región del Oeste” bajo el dominio inglés, hoy en día Ogún, Nigeria, y fue el primer negroafricano que recibió el Premio Nobel de Literatura, en 1986. La Academia sueca valoró que su obra representa “una extensa perspectiva cultural del drama de la existencia con dejos poéticos actuales”.

Su padre era el director del colegio “Saint Peter`s”, una escuela de primaria, y su madre dueña de una tienda del lugar; los dos eran cristianos aunque la visión religiosa del mundo de Soyinka, influenciada por los yoruba, etnia con la que convivió, será una especie de sincretismo de su cosmovisión con el Cristianismo.

Estudió literatura en la universidad de Ibadan e hizo, posteriormente, su doctorado en la Universidad de Leeds, Reino Unido. En Inglaterra será libretista, actor y director en el Teatro de la Corte Real de Londres. En la década de los sesenta regresa a Nigeria y en ese período fundará las compañías de teatro “Masks” y “Orisun”. 

Como dramaturgo ha escrito las muy notables “La cosecha de Kongi” (1967) y “Juego de gigantes” (1985) y otras muchas como “El león y la joya” (1964), “Opera Wonyosi” (1977), “Réquiem por un futurólogo” (1985), etc. Sus piezas teatrales se caracterizan por ocuparse de problemas de la sociedad africana: política, moral, religión y ética. En ellas se combinan estos elementos con los de la cultura occidental y el estilo que emplea es, normalmente, satírico.

En el momento que comienza la guerra de Biafra o guerra civil de Nigeria -1967 hasta 1970- Soyinka se posiciona a favor de un alto al fuego, lo manifiesta en un artículo y se le acusa de conspirar, de ayudar en la compra de aviones de combate para los rebeldes de Biafra, y es llevado a una celda de aislamiento donde estará dos años -veintisiete meses- encerrado como preso político, de los cuales veintidós de ellos incomunicado. 

En la cárcel, escribirá en 1969 “Poems from Prison” y después, en 1972, la versión ampliada “A Shuttle in the Crypt”, traducida recientemente al español con el nombre de “Lanzadera en una cripta”. Soyinka tuvo que realizarlo con los escasos medios a su alcance: paquetes de cigarrillos, papel higiénico; libros que se agenció y en los que anotó sus poesías… “Lanzadera en una cripta” es, ante todo, un testimonio de alguien que estuvo en un lugar de “dieciséis pasos / por veintitrés” y como afirma el poeta nigeriano en el preámbulo: “un mapa del camino recorrido por mi mente, y no tanto el registro de la lucha real contra una existencia vegetativa. Esto último sería tema para otro libro”. 



Salió al exilio donde estuvo cinco años, enseñó en diversas universidades, regresó a Nigeria para convertirse en activista político (y siguió enseñando como profesor invitado en Harvard, Yale, Cornell y Cambridge). Escribe en inglés y ha cultivado todos los géneros. Viaja de un lado a otro, impartiendo conferencias.

La poesía es algo que mira fijamente, que toca la sensibilidad humana. No creo que sea necesariamente revolución, porque sería una poesía muy aburrida. La poesía sería muy aburrida si estuviera enfocada sólo a revolucionar a la humanidad. Creo que simplemente al representar a la humanidad, al responder al fenómeno humano, a las relaciones humanas, a la experiencia de la naturaleza es como cambia las cosas", manifiesta Soyinka, quien obtuvo el Nobel de Literatura en 1986, convirtiéndose en el primer africano en recibir ese galardón.

Para él, la poesía también significa acción. “Puede actuar como terapia en esta época de violencia y servir como contrapeso a la fealdad del mundo. Sirve apara ayudar al otro, para presentarle lo que es familiar en su propio lenguaje. Eso extiende el horizonte, porque hace responder a elementos del ambiente que damos como un hecho.

Por ejemplo, hace unos años hicieron un experimento muy interesante en Rotterdam: colocaron poemas en los camiones de basura. Recuerdo a uno de los conductores de estos camiones que se hizo asiduo a las presentaciones que se realizaban durante ese festival. Era un hombre en sus cuarentas, creo que nunca había leído poesía, y podría decir que la vida de este hombre y de muchos otros fue transformada de una forma imperceptible. Fueron influenciados en su conducta, sus relaciones, su actitud frente al trabajo. Eso podría decirse de cualquier forma de arte”.




 Los tañidos del silencio


Al principio hay una mirilla para ver a los vivos.
Entra a hurtadillas en el patio de los lunáticos,
los condenados a cadena
perpetua, los violentos y los desquiciados, los tullidos,
los tuberculosos, las víctimas del
sadismo del poder a buen resguardo de las preguntas.
Un pequeño agujero cuadrado
abierto en la puerta, lo suficiente para que pase el
puño de un carcelero y maneje el
cerrojo desde ambos lados. También para que yo –con
indiferencia, con grandísima
indiferencia– le eche una mirada furtiva a las contadas
y fugaces apariciones de una
mano, un rostro, un gesto o, más a menudo, una
visión borrosa en caqui, la espalda
cuadrada del guardia plantada al otro lado.
Hasta que, un día, el ruido de un martilleo. La mañana
entera, un asalto de
golpes multiplicados y amplificados por los
excepcionales poderes de reverberación de
mi cripta. (Cuando atruena, mi cráneo es el yunque de
los dioses). Al mediodía esa
brecha está sellada. Ahora sólo el cielo aparece
abierto, un cielo del tamaño de una
servilleta sujeta con largos clavos y botellas rotas, mas
un cielo. Los buitres se posan en
un tejado visible sólo desde otro patio. Y los cuervos.
Las garcetas sobrevuelan mi
cripta y los murciélagos pululan cual enjambre a la
caída de la tarde. Murciélagos
albinos, de un pálido enfermizo, que emiten señales de
radio para merodear por la
cámara de los ecos. Mas, de pronto, el mundo está
muerto. Después de que cesen, los
martillos persisten en su vehemencia por una
eternidad. Incluso el cielo se retira,
muerto.
¿Enterrado vivo? No. Sólo algo sobre lo que la gente
lee. Las boyas y los
mojones se difuminan. Lenta, inexorablemente, la
realidad se disuelve y la certidumbre
traiciona a la conciencia.
Días, semanas, meses y, tan súbitamente como la
primera muerte, un sonido
nuevo, un cortejo. Unos pies que se acercan a
rrastrándose con un ruido metálico de
cadenas. Y en este momento otra brecha que durante
largo tiempo ha permanecido
desapercibida, invisible, un desagüe abierto en la base
del muro, este vacío lenta,
toscamente, comienza a enmarcar unos pies
engrillados. Nada antes había pasado tan
cerca, tan pesadamente, por el desagüe del Muro de
las Lamentaciones. (Así lo bauticé
porque da al patio desde el que una voz estuvo
gritando de dolor una noche entera y al
alba se extinguió, sin haber recibido ninguna atención.
Es el patio del que surgen
cánticos y oraciones con una persistencia que sólo
iguala la vigilia de los cuervos y los
buitres.) Y ahora, pies. Descalzos, a excepción de dos
pares de botas con un caminar de
peso muerto, para así ajustarse al ritmo de los grillos
de los otros pies. Hacia el
mediodía el mismo cortejo pasa en dirección contraria.
Unos días después el cortejo
vuelve a pasar y entonces los cuento. Once. El tercer
día de este cortejo despierta con la
aurora más dilatada que jamás haya nacido y muerto
de silencio, un silencio ahíto y
sobrecogedor. Mi recuento se detiene bruscamente
después del sexto. Ya no hay más.
En ese mismo instante el ritual queda al descubierto, el
silencio, la encubierta
conspiración del alba, los secretos amortiguados
martillean con mayor fuerza que los
grilletes en mi cabeza, todo, todo se descubre en un
segundo de comprensión
paralizante. Cinco hombres caminan en la otra
dirección, cinco hombres que caminan
aun más despacio, cansinos, con el peso del mundo en
los pies, en cada paso, hacia la
eternidad. Les oigo detenerse con cada retazo de vida
que se encuentran, con cada latido
del silencio, con cada mota en el sol, esos cinco para
los que el mundo está a punto de
morir.
Sonidos. Los sonidos adquieren una cuarta dimensión
dentro de una cripta
viviente. Una definición que, como en el caso del
trueno, se hace físicamente
insoportable, y en el caso de lo que se espera pero no
se oye, psíquicamente extenuante.
Las señales de los murciélagos albinos llagan la barbulla
de un oficio de vísperas, ya sea
cristiano o musulmán, pagano o inclasificable. Mi
cripta convierten en un caldero, una
campana boca arriba preñada con todos los credos y
cuyas sonoridades se unen, se
remueven, se espuman, se cuelan en la urdimbre y en
la trama del moho tiznado de los
muros, de hongos de terciopelo verde tejidos por los
dedos astutos de la lluvia. Desde
más allá del Muro de las Lamentaciones la piedad
malsana de las mujeres, esa paciencia
inhumana con la que nacen, vaga sin rumbo para
sacarle la agonía a latigazos al Muro
del Purgatorio. Un batir de alas: un cerrojo blanco y
ocre, una paloma torcaz que baja en
picado y cruza, una lanzadera inquieta enhebrando
remiendos de sol en este telar, el más
oscuro. Pasado el muro, por encima de él, un crujido
de hojas de árbol: ¡el rostro de un
niño! Un cazador cándido se deja ver en su inocencia:
un laberinto malvado.
Reconoceré su voz cuando los cantos de los niños
invadan el caldero de sonidos al
atardecer, esta intrusión cadenciosa en la casa de la
muerte.
Sale el sol a su espalda. Se disuelve su cabeza en la
charca, una lanzadera que se
hunde en un telar teñido de un rojo encendido.





Fondo y frisos


Mil variantes distintas
le dieron a la Muerte, de súbita
a paulatina. Vírgenes sangrantes
en orgías de leprosos
las calles, adoquinadas con muertos innúmeros
Jacques d’Odan
ángel sabio por no precipitarse
donde no osan pisar los héroes
susurra: ¡Alto!
Esta carnicería es un descontrol (y un descabello)
Se aclara
los dedos limpios en una palangana
de sangre, y con humildad se añade
estrellas y galones
a las hombreras, el contrapeso del general
Soy un hombre
de palabra. A quien concedo
el salvoconducto prometido
le garantizo
un recorrido seguro por la calle de sentido único
Los músicos callejeros
entonan mi canción: soy
el instrumento elegido por Dios
¿Qué oigo?
¿Me tocan unos dedos gordos e impíos?
¿Botas? ¿Culatas?
Tan sólo un pequeño reproche
y vive, este reptil de barro
¡Atended a las sirenas!
¡Echaos al mar cuando me acerque!
Humano
mi código de conducta, credo
de buenas intenciones, compañero de armas
al estilo de Cromwell
algún día le enseñaremos a leer a la soldadesca
¡Fuera las manos!
Esto es un asunto interno
espera mi escudilla de mendigo
pues cuando esté saciado
yo seré llamas, tú darás auxilio puro y eterno
Una playa
oculta el guijarro. Forma
aun con lejía (o cal)
mojones
de huesos para esconder el esqueleto del odio
fútil escudo
previo a los sacrificios rituales
madre e hijo, infructuosas
plegarias
una vieja escena, que entren los actores
Semana setenta y cinco:
bienvenidos los observadores. Las visitas
guiadas con mal gusto, ¡atención!
Tenemos limpias las manos.
Dos veces ha llovido y honda es la tierra.





A los locos subidos al muro



Aullad, aullad
que el corazón tenéis cuajado y estadizo,
con vosotros no puedo partir
compañeros de la boya hendida
no puedo ir en busca
del puerto de vuestra orilla a la deriva.
Vuestro prudente aislamiento
¿quién osará reprobar? Agazapados
en vuestro alféizar, ¿observáis
las cenizas de la realidad, su extraño discurrir?
Me temo
que os habéis aventurado en el infinito
para regresar
hablando en lenguas extranjeras.
Aunque los muros
desgarren las costuras raídas
del manto mágico que compartimos, ya
más no puedo acercarme
y aunque le cierre los oídos
a la melodía de la partida, aullad
en la hora del sueño, decidles a estos muros
que hay un colmo para la aflicción
en el corazón del hombre


 El roce de una telaraña en la oscuridad


Roces de mariposa nocturna en los dedos, estelas
oscuros vapores terrígenos que se elevan

Se oye
la voz de los muertos entre hojas que su presencia
ha nutrido, en más que del follaje las esencias

Piel
cuyo vello peinan los vientos que dan sombra
a espacios donde yertos los recuerdos reposan

Hebra
descansa su valor en la carne, el hielo
de lo pasado, un roce al paso del tiempo

Cae
contra la línea baja, oscura, radial
al corazón de la telaraña ancestral

Muerte a la aurora


Viajero, debes partir
A la aurora, enjuga tus pies sobre
La humedad de nariz perruna de la tierra
Deja que la aurora sosiegue tus lámparas. Y mira
Languidecer el ataque de las espinas ante la luz
Pies algodonosos para disolver en el azadón
Las lombrices tempranas
Ahora las sombras se extienden con debilidad
Ni muerte de la aurora ni triste postración
Esta suave charamusca, suaves engendros que desiste
Rápidos goces y recelos para un
Día desnudo. Barcos cargados se
Someten a la asamblea sin rostro de la niebla
Para despertar los mercados silenciosos -Veloces, mudas
Procesiones por grises desvíos… Sobre este
Cobertor, hubo
Súbito invierno a la muerte
Del solitario trompetero de la aurora. Cascadas
De blancos pedazos de pluma… pero ello decidió
Un rito banal. Conciliación salvajemente
Exitosa, primero
El pie derecho para el júbilo, el izquierdo para el pavor
Y la madre suplicaba, Hijo
Jamás camines
Cuando el camino aguarda, hambriento.
Viajero, debes proseguir
Al alba.
Te prometo prodigios de la santa hora
Presagios como el aleteo del gallo blanco
Perverso empalamiento -Como quien desafiara
Las iracundas alas del progreso del hombre…
Más, ¡semejante espectro! Hermano
Mudo en el sobresaltado abrazo de
Tu invención -Esta mueca de burla
Esta contorsión cerrada – ¿Soy yo?


Viaje


Aunque llegué al final del viaje,
Jamás sentí que hubiera llegado.
Tomé la carretera
Que sube despacio la cuesta de las preguntas, y que me lleva
Incluso a descender a la tierra que conduce a casa. Yo sé
Que mi carne está limpiamente mordisqueada, perdida
Para el perturbado pez entre las vainas susurrantes
Yo los dejé atrás en mi ruta
Y así también con el pan y el vino
Necesito la repartición de derrota y carestía
Yo los dejé atrás en mi ruta
Jamás sentí que hubiera llegado
Aunque amor y bienvenida me atrapan en casa
Los usurpadores pasan mi copa en cada
Banquete como en una última cena



domingo, 14 de julio de 2013

El "precariado": "nueva clase peligrosa"

"Por primera vez en la historia, la izquierda mayoritaria no tiene una agenda progresista. Se ha olvidado de un principio básico. Cada movimiento político progresista se ha construido sobre la rabia, las necesidades y las aspiraciones de la principal clase emergente". 

Guy Standing




El término «precariado», como sus equivalentes en otras lenguas europeas, se usa desde hace al menos una década. 
Según la mayoría de las fuentes, este neologismo se forma a partir de los sustantivos «precariedad» y proletariado», aunque para el sociólogo Robert Castel se trata de una contracciónde las palabras "précarité" (precariedad) y "salariat" (asalariado).
 

Recientemente, Guy Standing, catedrático de Seguridad Económica de la Universidad de Bath (Reino Unido), publicó un libro en el que desarrolla su análisis sobre lo que califica como una “nueva clase peligrosa”. 

Para Standing, esta nueva clase había estado creciendo como una realidad escondida de la globalización —que ha supuesto una nueva Gran Transformación— que ha llegado a la superficie con la crisis que se inició en 2008. El sociólogo británico lo ve como un “precariado global” de varios millones de personas en el mundo que carecen de todo anclaje de estabilidad. 

No es parte de la “clase obrera” ni del “proletariado clásico”, términos menos útiles cuando la globalización ha fragmentado las estructuras nacionales de clase. 
Es una clase en creación, formada por un número creciente de personas —Standing calcula que una cuarta parte de los adultos de las sociedades europeas se pueden considerar precariado— que caen en situaciones de precariedad, que supone una exclusión económica y cultural.
 

La caída en el desempleo y la economía sumergida es parte de la vida del precariado. También sus diferencias en formación con la élite privilegiada y la pequeña clase trabajadora técnicamente instruida. 

Según Standing, es una “clase peligrosa” pues es pasto de todo tipo de populismos y extremismos, incluido el nacionalismo exacerbado, el proteccionismo y el antieuropeísmo. Por lo que se requieren medidas para evitar que siga creciendo." 

De hecho, su vacío ideológico puede hacer que se vuelquen tanto al fascismo de extrema derecha, como a la extrema izquierda. 
Sus mensajes conllevan partes de ambas. Una mezcla de pseudomarxismo con mechones fascistas, llegando incluso a tomar posiciones racistas o autoritarias.
 

En palabras de Guy Standing 

"Por primera vez en la historia, la izquierda mayoritaria no tiene una agenda progresista. Se ha olvidado de un principio básico. Cada movimiento político progresista se ha construido sobre la rabia, las necesidades y las aspiraciones de la principal clase emergente". 

"Contrariamente al proletariado – la clase industrial trabajadora es la que construyó la socialdemocracia del siglo XX – las relaciones de producción del precariado se definen por una implicación parcial en el trabajo combinado con un ‘trabajo por obra’ extensivo, un abanico creciente de actividades no remuneradas que son imprescindibles si se quiere mantener el acceso a los trabajos y las rentas decentes". 

"La mayoría de sus miembros no pertenece a ninguna comunidad profesional u oficio; no tienen ninguna memoria social a la que recurrir ni ninguna sombra del futuro que planea sus deliberaciones con otras personas, lo que les hace oportunistas. 
Los mayores peligros son las enfermedades sociales y el riesgo de que los políticos populistas jueguen con sus miedos e inseguridades para atraerles hacia el neofascismo, acusando a los ‘grandes gobiernos’ y los ‘extraños’ de sus dificultades".
 

Este movimiento se ha expresado de maneras y en lugares tan dispares como los Indignados en España, el movimiento Occupy Wall Street en los Estados Unidos, la plaza Tajrir en Egipto y los acampantes en Tel Aviv. 

Dice Standing: 

"Somos testigos de esta deriva, cada vez más disfrazada como un reposicionamiento hábil, como es el caso de los Auténticos Finla
ndeses, los Demócratas Suecos y el Frente Nacional francés. Son aliados naturales del Tea Party americano, los Copiones japoneses, La Liga de Defensa Inglesa y los originales, los seguidores neofascistas de Berlusconi." 

Guy Standing es Profesor de Seguridad Económica en la Universidad de Bath, Inglaterra y copresidente de BIEN (the Basic Income Earth Network).Este articulo se basa en su nuevo libro The Precariat – The New Dangerous Class, publicado por Bloomsbury. 


De: Maringa.net



¿Quién servirá de voz al precariado que está surgiendo?
Guy Standing · · ·


Por vez primera la corriente dominante de la izquierda en Gran Bretaña y Europa carece de agenda progresista. Ha olvidado un principio básico. Todo movimiento progresista se ha construido sobre la ira, las necesidades y aspiraciones de la clase primordial emergente. Lo que es hoy el precariado.

Las protestas que se extienden por todo el mundo son manifestaciones del precariado que va tomando forma, último ejemplo del cual es España, donde los indignados rechazan a los partidos políticos principales, a la vez que demandan lo que parece ser un conjunto discordante de cambios. Recientemente, en muchas ciudades europeas, así como en Japón, el precariado se mezcló en las manifestaciones del EuroMayDay; en Milán participaron más de 30.000. En Oriente Medio, las agitaciones se pueden contemplar como las primeras revoluciones dirigidas por el precariado, el momento en el que una frustrada juventud con formación exigió un futuro con mayor seguridad y profesionalmente más provechoso. Le ha seguido Grecia con las accciones de los den plirono  y prolongadas protestas masivas. Hoy la inspiración está en España. Pronto puede ser Londres.  

El precariado global no es todavía una clase en el sentido marxiano, al encontrarse internamente dividido y unido únicamente por sus temores e inseguridades. Pero se trata de una clase en formación, que se acerca a la conciencia de una vulnerabilidad común. No sólo se compone de todo aquel que se encuentra en un empleo inseguro, aunque muchos son eventuales,  trabajadores a tiempo parcial, están en centros de atención al cliente o en servicios deslocalizados. El precariado se compone de quienes tienen la sensación de que sus vidas e identidades están hechas de retazos deshilvanados, con los que no pueden construirse un relato deseable o hacerse una carrera, combinando formas de trabajo y tareas, juego y ocio de modo sostenible. 

Por causa de los mercados laborales flexibles, el precariado no puede recurrir a una memoria social, a un sentimiento de pertenencia a una comunidad con orgullo, estatus, ética y solidaridad. Todo es fugaz. Se dan cuenta de que en su manera de tratar con los demás no se cierne sobre ellos sombra alguna de futuro, pues es poco probable que traten mañana con ellos. La mente precarizada carece de anclajes, revolotea de un tema a otro, con el sufrimiento extremo del trastorno de déficit de atención. Pero también es nómada en su trato con otras personas. 

Aunque el precariado no se compone simplemente de víctimas, puesto que hay muchos de sus miembros que ponen en tela de juicio la ética del trabajo de sus padres, su crecimiento se ha visto acelerado por el neoliberalismo de la globalización, que puso su fe en la flexibilidad del mercado de trabajo, la mercantilización de todo y la reestructuración de la protección social.

En el Reino Unido nadie hizo más por incrementar el precariado que el gobierno del Nuevo Laborismo. Su actual liderazgo está contaminado por su complicidad, pero debe levantar hoy una estrategia progresista para atraer al precariado. Tenemos poco tiempo. Hemos sido testigos del crecimiento de la extrema derecha en el mundo industrializado. La encabezó Silvio Berlusconi, quien al ser reelegido anunció que su objetivo consistía en derrotar "al ejército del mal", término con el cual se refería a los inmigrantes del precariado italiano.

Al actuar así, señalaba la razón por la que el precariado es la nueva clase peligrosa. La gente crónicamente insegura pierde fácilmente su altruismo, tolerancia y respeto por la contestación. Si no dispone de una oferta alternativa, puede acabar inducida a atribuir sus dificultades a los extranjeros que se encuentran entre ellos.

El neofascismo es diferente de su predecesor de los años 30 en que hoy en día una élite global de los absurdamente opulentos e influyentes pilota una ideología que quiere un gobierno menguante, impuestos cada vez menores para las rentas elevadas, y control autoritario sobre los contumaces, los contestatarios, los organismos colectivos y los "perdedores" de la sociedad de mercado, incluyendo a los minusválidos y jóvenes desempleados. Los socialdemócratas han caído presos de los encantos de la élite, igual que los partidos del centro-derecha. No fueron los tories  ni los liberal-demócratas los que se batieron para bloquear la directiva de la UE destinada a conceder iguales derechos a los trabajadores temporales.
Fue el Nuevo Laborismo.

El único modo de detener al neofascismo consiste en forjar una nueva política que ofrezca al precariado lo que aspira a construir. Una nueva agenda progresista, como todas las que ha habido en la historia, debe tener un fundamento de clase, comoquiera que esté cargada. Debe mirar adelante, no ser atávica. Debe ser igualitaria en su núcleo central y responder a la clase que está surgiendo.

El "laborismo azul", [4] esa moda pasajera, mira abiertamente hacia atrás y rechaza todo esto.
Los progresistas deberían prescindir de nociones como "la mitad exprimida". Con ello se sugiere que no existe un "fondo inferior exprimido" y supone otro rechazo de la izquierda tibia a enfrentarse a las estructuras de desigualdad, de un modo que respete las tradiciones de generaciones de pensadores progresistas. A medida que crece el espectro del neofascismo – en el "Tea Party" norteamericano, en la "English Defence League" y en los partidos de extrema derecha por toda Europa – los progresistas se arriesgan a ser suavemente utópicos.

Lo que hace falta es una reinvención de la trinidad progresista de igualdad, libertad y fraternidad. La política del paraíso se erigirá sobre el respeto a los principios de seguridad económica y de todas las formas de trabajo y ocio, más que en el adusto laboralismo de la sociedad industrial. Eso lo entiende el precariado y los políticos de la izquierda deberían prestarle oídos.

[1] El "EuroMayDay" "es una jornada de acción política contra la precariedad promovida por una red de grupos y colectivos feministas, anticapitalistas y de inmigrantes en la mayor parte de Europa Occidental. Tiene lugar el primero de mayo de cada año (...) promovido como un intento de "poner al día" el Primero de Mayo tradicional centrándose en los trabajadores flexibles, eventuales, emigrantes y demás "precarios" presentes en Europa". "En 2005, la red del "EuroMayDay" utilizó el lema Precarios del mundo, unámonos y luchemos por una Europa libre, abierta y radical. La Declaración de Middlesex del precariado de Europa surgió de los actos del "Beyond ESF"  ("Más allá del FSE"), celebrados en paralelo al Foro Social Europeo que tuvo lugar en Londres en 2004". El "EuroMayDay" "se inició en Milán, de donde se extendió a Barcelona en 2004, y luego a una docena de ciuddes europeas en 2005" (de Wikipedia)  

[2] den plirono, o ''Δεν πληρώνω'', (en griego moderno, "Yo no pagaré") es el lema que tomó la movilización popular en Grecia contra los peajes, considerados una forma abusiva de financiar la construcción de autopistas antes aún de su terminación, y por extensión una protesta contra los privilegios de la clase política y los llamados "tzambatzides" (parásitos que viven a expensas de otros).   

"Silvio Berlusconi says illegal immigrants are 'army of evil'", The Daily Telegraph, 16 de abril de 2008. Se denomina "laborismoazul" o "Blue Labour" a "un holgado conjunto de intelectuales que creen que el Partido debe hacer más por dirigirse a la clase trabajadora conservadora, reconociendo que la adhesión del Nuevo Laborismo a la globalización ignoró la importancia de las relaciones humanas y la prestación comunitaria de servicios" ("Ed Miliband endorses 'Blue Labour' thinking", The Guardian, martes, 17 de mayo de 2011).

Guy Standing es profesor de seguridad económica en la Universidad de Bath, presidente honorario de BIEN (Basic Income Earth Network), la red internacional de Renta Básica, y autor de The Precariat – The New Dangerous Class (Bloomsbury Academic, Londres y Nueva York, 2011).

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón